Originalmente conocido como Tai Chi Chuan, el Puño del Extremo Supremo. Este arte tiene sus raíces en la antigüedad de la cultura china. En los escritos más antiguos hallados, que datan de principios del siglo II a. C., se le denominaba Da Heng, la Gran Constancia.
El Tai Chi es un arte marcial tanto interno como externo que, a través de sus formas de mano vacía y el trabajo con armas, tiene como propósito la movilización, integración y expresión de la energía vital. Su práctica busca alcanzar la máxima y más honesta expresión de uno mismo, unificando cuerpo, mente y energía en movimiento consciente.
En nuestra escuela, Tai Chi y Qigong se diferencian de manera práctica y convencional únicamente para acompañar las etapas iniciales del aprendizaje. Sin embargo, ambas disciplinas comparten un mismo fin: armonizar nuestro ser y construir un fundamento sólido, constante y diligente que nos permita afrontar los desafíos de la vida cotidiana con presencia y equilibrio.
Beneficios:
Fortalecimiento integral del cuerpo, la mente y las emociones.
Mejora notable en la gestión emocional y la estabilidad interna.
Liberación del estrés y reducción de la ansiedad.
Relajación activa a través del movimiento consciente.
Desarrollo de la agilidad mental y la coordinación mente–cuerpo.
Disolución de bloqueos energéticos y tensiones acumuladas.
Fortalecimiento del sistema inmunológico.
Mayor enfoque, atención plena y claridad mental.
Expansión de la propiocepción y el equilibrio corporal.
Mejora de la flexibilidad y movilidad de articulaciones, tendones y músculos.
Mejora de la postura y del enraizamiento.
Desarrollo de la constancia, la paciencia y la disciplina interna.
Integración del movimiento como vía de autoconocimiento y presencia.